Dicen, que quien reza cantando, reza dos veces.
Imagina que hay un lugar donde 36 niños interpretan las canciones más bellas que hayas oído jamás.
Imagina que lo hacen de tal manera que allá donde van, esbozan sonrisas y alegrías en las caras de quienes los escuchan.
Imagina que por un momento no puedas pensar en otra cosa que no sea alegría, júbilo, esperanza y sobre todo, música.
Imagina todo esto en un marco incomparable como la Catedral gótica de Burgos y, sobre todo, imagina que todo esto se construye con la ilusión. La ilusión de 36 niños y de todos sus padres, la ilusión de su director, su profesora de canto, su organista, y de todos aquellos que les han apoyado en estos quince años, quince años de ilusión.
Ahora dale al play, y deja de imaginar.
Imagina que hay un lugar donde 36 niños interpretan las canciones más bellas que hayas oído jamás.
Imagina que lo hacen de tal manera que allá donde van, esbozan sonrisas y alegrías en las caras de quienes los escuchan.
Imagina que por un momento no puedas pensar en otra cosa que no sea alegría, júbilo, esperanza y sobre todo, música.
Imagina todo esto en un marco incomparable como la Catedral gótica de Burgos y, sobre todo, imagina que todo esto se construye con la ilusión. La ilusión de 36 niños y de todos sus padres, la ilusión de su director, su profesora de canto, su organista, y de todos aquellos que les han apoyado en estos quince años, quince años de ilusión.
Ahora dale al play, y deja de imaginar.










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